(Quiero que mi primer Blog de la pagina sea, este homenaje que el pasado 4 de Marzo escribí en Facebook)

Ayer nos ha dejado nuestra madre, Ana Maria Claramunt Infante, genio y figura hasta los últimos días, un ser maravilloso fuerte, inteligente, no dejaba indiferente a nadie, cariñosa, gestionadora de la unidad familiar, dándole una importancia, que llegaba hasta los bisnietos con una fuerza insuperable, ejemplo de ello es que el 31 de diciembre estaba ingresada en un hospital de la Habana y muchos familiares, incluyendo bisnietos fueron para estar con ella en la víspera del nuevo año.. Ella se lo ganó, en cada hora de su vida, era especial, me cuesta asimilarlo y me costará. Cuando yo tenía unos 9 años de edad y luego de ver una foto del Holocausto nazi, de la impresión esa noche soñé, que ella moría, me desperté llorando, al ir a la escuela, mi maestra, que era mi querida vecina Nenita Brito, me preguntó que me pasaba, le conté el sueño de mi evidente tristeza y ella con mucha certeza, me dijo, eso es mucha salud que tendrá y le estás dando con esa pesadilla.. y tanto que ha sido así, nunca enfermó seriamente hasta estos 95 años de edad, que el cáncer, hizo de las suyas en sus pequeños pulmones, siempre tuvo una salud de roble. Sabiendo de su gravedad y muy acertadamente, fuimos a verle, hace un mes, sus muestras de cariño y gratitud por todo lo que tenía era constante, aún sabiendo que ella siempre nos dio más de lo que pudiésemos devolverle en varias vidas. Tengo una familia que sólo me queda agradecerles tanta, generosidad, a mi sobrina Raisita, que ha luchado con su mejor sonrisa y todo su poderío desde siempre, conviviendo con ella por muchos años a mis sobrinos nietos que han contribuido a su felicidad, con sus cuidados y la alegría que les daban, a mi hermano y mi querida cuñada, que han estado tan cerca y al tanto de todo. a mi mujer mi gran apoyo. Eternamente agradecido a ella, Ana María, la Aya, (para familiares y amigos) por habernos traído al mundo a mi hermano y a mi, por todo lo que nos dio toda la vida y por la tranquilidad que nos dio con sus abrazos y mirada esa tarde que nos despedimos hace solo unos días, sabiendo que no nos veríamos más.. Es la parte más triste, pero lo «importante» (palabra muy de ella) es quedarnos con la alegría de haberle tenido por tanto tiempo a un ser único y maravilloso, que pasa a formar parte de ese equipo de ángeles que ya nos guia y cuida desde ese más allá, que algún día nos espera a todos.. Adiós Mamá, descansa en Paz.
